La mujer musulmana y el mercado laboral español

  • | Thursday, 8 August, 2019
La mujer musulmana y el mercado laboral español

     Una de las ideas más erróneas sobre el islam es la de una religión que oprime a las mujeres y limita sus derechos, libertad e independencia. Sin embargo, la verdad es que el islam les dio a las mujeres derechos espirituales, sociales, políticos y económicos siglos, antes de que las sociedades occidentales lo hicieran. La historia del islam está llena de grandes figuras femeninas que participaron en aspectos espirituales, políticos y sociales de sus sociedades. Historias de mujeres involucradas en el comercio, la educación, la enfermería, la agricultura y otras profesiones que se mencionan con frecuencia en los libros de historia islámica.

Está bien establecido que el islam garantiza a la mujer el derecho a trabajar dentro de los términos que protegen su honor y dignidad. El islam le permite a la mujer llevar a cabo personalmente sus transacciones financieras. Aparte de la condición de ser un trabajo honesto y digno, es también un requisito que el trabajo no afecte a su responsabilidad ética de cuidar a su familia.

En este artículo, se pretende destacar los obstáculos que impiden a la mujer musulmana practicar este derecho en Occidente, representado por España, en este caso. Para las mujeres musulmanas, el prejuicio religioso y cultural presenta barreras que pueden ser desalentadoras, incluso abrumadoras: no conseguir una segunda entrevista,  ser ignorada en las reuniones o excluida de las oportunidades de desarrollo profesional y posiciones de liderazgo, son algunos de los ejemplos.

Dificultades de inserción laboral

El problema principal que enfrenta a las mujeres musulmanas, en particular, las practicantes que llevan el hiyab es el acceso al mercado laboral. Son abundantes los testimonios de musulmanas con hiyab que, debido a su vestimenta, fueron rechazadas o excluidas como candidatas, pasando por alto sus cualificaciones, sobre todo cuando se trata de una posición de cara al público.

En un estudio publicado por la Universidad de Linz en Alemania, en los estados comunitarios, una mujer con nombre extranjero tiene menor probabilidad de ser contratada que una mujer autóctona. La oportunidad de ser invitada a una entrevista se reduce a un 4,3% con la combinación de nombre extranjero y velo islámico, frente a un 13,5% sin velo y con nombre extranjero (Yasmina Baash: “La mujer musulmana en el mundo laboral”).

Ante esta situación de doble estigmatización, por origen y por religión, la mujer musulmana debe luchar para encontrar una oportunidad de trabajo en un ambiente no muy acogedor. Algunas evitan poner una foto en el currículum, con la esperanza de conseguir por ello una entrevista y mostrar su capacidad de realizar las tareas del puesto ofrecido.

Los anuncios por Internet se consideran uno de los principales recursos de conseguir un empleo. En una de las páginas más populares en España –Mil anuncios– se observan varias peticiones de trabajo en las que declaran su religión antes que nada; buscan trabajo como profesoras de árabe, recepcionistas, personal de limpieza, etc. Pero, incluso en estos portales, se puede observar que no se liberan de la discriminación contra ellas. Por ejemplo, se publica un anuncio que dice:

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Como una iniciativa que pretende cambiar la situación y ayudar a las mujeres musulmanas a encontrar oportunidades de empleo, nació el portal Masturahjob.com, una página web dedicada a mujeres musulmanas, donde los empresarios y clientes pueden publicar las posiciones que necesitan.

Consultando la página, se observa que las posiciones publicadas han llegado a 26 oportunidades, de las cuales 17 están disponibles a la hora de escribir este artículo. Llama la atención la variedad de campos de dichas ofertas; se piden profesoras y traductoras de lengua árabe, pero también asistentes consulares y podólogas. Masturahjob.com es una iniciativa innovadora y positiva, aunque queda la cuestión de la integración de la mujer musulmana y su inclusión en el ámbito laboral como mano de obra competente sin distinción.

 

 

La prensa y el trabajo de la mujer musulmana: ¿visión limitada?

Una de las cuestiones de sumo interés que se ha observado al consultar las noticias que exponen la difícil integración de las musulmanas en el mercado laboral español es el enfoque restringido de los ejemplos dados, eso es, las mujeres seleccionadas para las entrevistas. Con la excepción de un solo artículo publicado en El Mundo en 2018 (Susana Ye: “Rechazada en una entrevista de trabajo por llevar velo): "Los clientes no quieren tratar con personas como tú", se nota que los reportajes y noticias subrayan –consciente o inconscientemente– una imagen de una mujer de origen extranjero, emigrante o hija de emigrantes, siempre con nombre oriental ¨exótico¨ que se queja por no encontrar trabajo que acepte su vestimenta y creencias.

Aunque la gran mayoría de las entrevistadas son jóvenes de entre 20 y 27 años, que puede llevar a la conclusión de que es nacida en España, o perteneciente a la llamada generación 1.5 que alude a españoles nacidos fuera del país, pero emigrados desde edad tierna, ese dato –pese a su gran relevancia– nunca se indica con claridad. Asimismo, se pasa por alto la existencia de una comunidad relativamente amplia de mujeres musulmanas conversas. Según las últimas estadísticas, el número de españoles convertidos al islam ha llegado a más de 25,000 personas a finales de 2018.

El problema con esta visión limitada que presenta los medios de comunicación es que contribuye a fortalecer el falso mito de que los inmigrantes roban puestos de trabajo a los lugareños en las sociedades de acogida. No obstante, muchas de estas mujeres son autóctonas, España es su tierra natal y –pese a ello– sufren de la misma discriminación.

Soluciones y sugerencias

En el Observatorio de al –Azhar,  estamos al tanto de las leyes y soluciones legales que el Estado Español aplica para condenar todo tipo de discriminación contra los extranjeros. No obstante, estamos conscientes de que los estereotipos y la estigmatización requieren pasos activos para cambiarlos y corregirlos. Afortunadamente, a lo largo de los meses pasados, se han observado varias iniciativas positivas tomadas por todas las partes interesadas.

Por un lado, el gobierno español colabora con entidades como la Casa Árabe para educar a los funcionarios y empleados gubernamentales sobre el islam y los musulmanes, citamos el ejemplo del curso titulado “Islam y musulmanes hoy: fundamentos, diversidad y dinámicas de cambio” que celebró este año su novena versión. Por otro lado, las mezquitas –especialmente, la Mezquita Central de Madrid– han colaborado con varias escuelas para recibir a estudiantes de todas las etapas educativas, con el fin de concienciar a esta nueva generación y desmentir las reclamaciones de la extrema derecha de que las mezquitas ayudan a difundir el pensamiento terrorista.

Por último, apelamos a los medios de comunicación para que representen la imagen de la mujer musulmana sin prejuicio, y que procuren presentar los modelos exitosos de integración y acogida, porque no todas las musulmanas en España están discriminadas y sin trabajo digno.

 

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