¿Es incompatible el islam con Europa?

  • | Sunday, 12 December, 2021
¿Es incompatible el islam con Europa?

     Una constante de las alegaciones de la derecha europea contra los inmigrantes y los musulmanes en general es que el islam como creencia no es compatible con el código moral y la cultura en Occidente. A continuación, vamos a analizar esta alegación aclarando, con pruebas teóricas y prácticas, su falsedad.
Antes de empezar cabe destacar que el islam no es una mera creencia o práctica religiosa, sino que lo entendemos como un estilo de vida que se concierne a todos los aspectos de la vida, lo que representa para el público occidental una dificultad para asimilar, y una mayor ventana para malentendidos innecesarios. Creemos que la interpretación occidental del poder que tiene la religión sobre el musulmán no está acertada, porque si unas personas consideran el islam como una religión que controla a sus seguidores (y, sobre todo, seguidoras), porque se practica fuera de los templos, la realidad es que el hecho de ser practicada en la vida diaria hace que nuestra fe tenga muy en cuenta las circunstancias del mundo diario, una de las cuales es la diferencia. El islam constituye que los humanos siempre serán diferentes, e incluso considera que esa diversidad es un motivo del reconocimiento mutuo: “oh, seres humanos! Los he creado a partir de un hombre y de una mujer, y los congregué en pueblos y tribus para que se reconozcan los unos a los otros…” (Corán 49:13).
Sin embargo, es bien interesante que los extremistas tanto en los países islámicos como en Occidente compartan la idea de que “diferente” significa “incompatible”: si bien el texto más sagrado de los musulmanes dice claramente que “Si tu Señor hubiera querido, habría hecho de todos los seres humanos una sola nación [de creyentes], [pero por Su sabiduría divina concedió al ser humano libre albedrío] y ellos no dejarán de discrepar [unos con otros]” ( Corán 11:118), los terroristas de Dáesh, como otros grupos pretenden aniquilar a todo que no adopte su doctrina. Del mismo modo, los fanáticos en Occidente, engañándose con la desinformación sobre la cultura y las ideologías islámicas, y entregándose a las llamadas a una Europa uniforme, no aceptan que entre ellos viva una persona o una comunidad que no comparta sus modales, aunque aquellos puedan tener los mismos modales solo de otra perspectiva. 
Además, pensándolo detenidamente, podemos ver que lo que une a todas las religiones, e incluso las éticas laicas, es mucho más que lo que les divide: las creencias internas no deben mirarse como un motivo de clasificar a la gente en “aceptado y no aceptado”, sobre todo cuando tales creencias incitan a la paz y la tolerancia, como lo es la religión islámica. Todas las creencias y los códigos morales comparten la esencia de la convivencia y el respeto al prójimo, y es eso lo que tenemos que propagar. 
En cuanto a las discrepancias, siempre estarán, sea entre los diferentes credos o dentro de la misma comunidad. Un ciudadano occidental con prejuicios, por una u otra razón, no puede creer que una mujer que lleve el velo tenga los mismos modales – y libertad- que él, solo con una creencia personal que le haga elegir esta prenda, y que de ninguna manera le impediría de cumplir con sus deberes ante la sociedad. Cabe aclarar que no estamos explicando los motivos por los que una persona decida ponerse el velo o comer solo halal y abstenerse del alcohol, tampoco es relevante saber esos motivos en el contexto de la convivencia o la compatibilidad. 
Finalmente, queremos establecer que la mera diferencia no debe considerarse como un sinónimo de incompatibilidad, y que la clave está en respetarnos el uno al otro, y acudir a lo común y compartido.
 

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